lunes, 23 de enero de 2012

“Las heridas del mercado”

Tal como ha ocurrido en años y décadas anteriores menos Estado y más mercado va dejando sus ronchas y sus heridas que claramente cuesta mucho sanar.  Hay muchas cosas que no conocemos, pero que de a poco nos van afectando en nuestro diario vivir… y es claro, si vivimos en un mundo interconectado económicamente, en donde algo que afecta a un lejano país, puede perjudicarnos.

Y es obvio que esto ocurra… viendo como cada día el Estado va relegando y regalando sus funciones, sus deberes y responsabilidades a políticos corruptos, encargados de bancos, empresarios y dueños de las grandes transnacionales que utilizan las reglas financieras antojadizamente y que van jugando con el mercado con tal de ganar más y más…  a personas que viven con ese afán de ambición tan grande que hacen de su vida entera una gran especulación.

Ver como los culpables de estas crisis, no reciben un castigo. Que se llenan los bolsillos y quedan libres luego de remover entero el espectro económico mundial es algo que simplemente apesta… que da rabia y que no encuentro una respuesta a eso. Que es inexplicable como el estado se puede quedar impávido, impasible y sin reacción frente a esto… que sólo luego de que todo estalla tiene que llegar como el ente salvador que debe salvarle el pellejo a todos los que les gustó jugar con la especulación y con el bolsillo de todas las personas con tal de llenarse el de ellos.

En mi opinión todo lo que nos aqueja como sociedad es producto de la desregulación del mercado, de la dejación, abandono y  apatía de este ente que debería estar al servicio de las personas y proteger a los más pobres, que debiese tener más presencia en el mercado y no permitir que ocurran cosas como las que nos hemos acostumbrado que nos ofrezca el mercado mundial… pero lo que tenemos es un Estado benefactor, pero no para la clase trabajadora o la gente de “a pié”, no para el que le afecta el alza de las verduras o el  aumento del precio de la bencina, sino benefactor y permisivo con las grandes compañías, que regula las reglas para que éstos puedan libremente llevarse todo el dinero, mientras tanto personas como nosotros… vivir al amparo y disposición de las decisiones que éstos tomen… que van dejando heridas que cuesta tanto sanar y que las cicatrices jamás se borran.  

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