viernes, 20 de enero de 2012

DESPIDOS EN EL GOBIERNO

Cada vez que hay cambios de gobierno es obvio que también debe  haber cambios en los equipos de trabajo y sobre todo en los cargos de confianza del presidente que viene llegando. Las personas que llegan al poder, democráticamente elegidas, están en su debido derecho a instalar a gente de su confianza, que conocen y que consideren las más adecuadas para realzar el trabajo que les están asignando. Es sabido por todos que el gobierno tiene tres tipos de trabajadores: en planta, a honorarios y a contrata, y son justo éstos últimos los que la están pasando peor. En la actualidad existen aproximadamente unos 105 mil funcionarios que se desempeñan entre a honorarios y a contrata en la administración pública, y en su mayoría lo han hecho por varios años.
El pasado 30 de noviembre Ricardo Megue, Director Regional de INDAP reconoce que hay 21 empleados de la institución que estaban a contrata que han sido desvinculados de sus trabajos. Y esto no sucede sólo a nivel regional, en todas las instituciones públicas del país se han visto innumerables personas desvinculadas de sus trabajos, ya sea bajo el rótulo de “necesidades de la empresa” o por “ajustes administrativos”, y ya se estima que la  cifra es cercana a las diez mil personas desde la llegada del presidente Piñera y unas mil personas en el presente año según la ANEF.
Frente a estas cifras el diputado DC René Saffirio manifiesta que "no es un tema estadístico el que estamos discutiendo, estamos hablando de que a estas alturas del año las personas que sean notificadas de ser despedidas quedan prácticamente desprotegidos por ser a honorarios". Porque claro, es una fecha sensible, en donde todo el mundo está disfrutando de la familia, preparándose para vacacionar, y estas personas quedan en la más absoluta de las incertidumbres.

Junto con los despidos llegaron numerosas acusaciones por parte de la concertación y por organizaciones como la ANEF o la CUT, que califican estas destituciones como un abuso del Gobierno. También se dice que se está echando a gente que no tienen cargos de confianza, que se desvincula a buenos funcionarios y que además se les  provoca un gran daño, justo en una fecha tan delicada como la navidad.  Raúl De la Puente, presidente de la agrupación de empleados fiscales (ANEF) manifiesta que se trata de una acción "injustificada", ya que cuando el Mandatario se reunió con el directorio nacional de la en La Moneda aseguró que no habría despidos en la administración pública, y que sólo se cesaría de sus funciones a aquellas personas que tenían cargos de confianza política en la administración anterior. Por otra parte una de las promesas de campaña de Piñera, fue que al llegar al Gobierno no habría despidos masivos. Frente a este problema la ANEF incluso ha manifestado la idea de concurrir a la Comisión Interamericana de Derechos Humanos. Esto, para solicitar que se exija al Estado el término de esta práctica de despidos masivos y hostigamiento político en el sector  público.

Por otro lado el gobierno se defiende diciendo que se quiere hacer un proceso que sea lo menos traumático posible, y dejar algo que es muy claro: “que aquí la gente que trabaja en los servicios públicos, se debe a la comunidad,  y por ende, nos debemos todos a la gente y por los cuales son los que nos pagan y nos mandatan en este trabajo", sostiene el vocero de Gobierno”. También el director de INDAP menciona que no se puede funcionar como un asistente social, ya que todos tenemos problemas, pero cuando las decisiones son tomadas de ‘arriba’, solamente queda acatar”.

Estas personas desvinculadas, al ser trabajadores a contrata no reciben ningún tipo de  indemnización, gratificación ni  compensación por el trabajo realizado todos estos años. Puede ser que la persona lleve 30 años efectuando bien su trabajo, y que de igual manera es removida de su puesto. Lo que no puede volver a ocurrir, es tomar la actitud de que el llegar al gobierno es  como obtener un botín, del cual el sector ganador se hace merecedor del premio y se lo reparte a su antojo. Menos en la época de fin de año donde hay eventos tan sensible, dejar a personas en la  absoluta incertidumbre y desolación, por último, si se hace indispensable que estas personas sean desvinculadas , que sea por razones de desempeño y no por decisiones políticas. También es importante preocuparse y encargarse de las personas  que siguen desempeñándose en cargos públicos, con qué tranquilidad se encuentran trabajando… si el temor a ser desvinculados está latente aún. 

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